FÚTBOL ACTUAL:¿CUESTIÓN DE FÍSICO?

Futlbol Formativo

Últimamente la cuestión del tema “físico” en el fútbol está presente en casi todas las conversaciones futbolísticas. Que sí el fútbol actual es mucho más físico, que si se necesitan jugadores de perfil más «potente», que si son necesarios jugadores de recorrido “largo” … Son expresiones que constantemente surgen cuando se analizan los equipos en general o un partido en particular. Si os digo la verdad, tengo la sensación de que la palabra físico, se está confundiendo con el concepto intensidad. Y os contaré porque me lo parece.

Cuando hablamos del físico de un jugador, nos referimos a la constitución de la persona y a sus cualidades de tipo corporal: potencia, resistencia, velocidad … Por otra parte, la intensidad, como magnitud de una fuerza, o mejor dicho en este caso, como magnitud de una calidad, es mucho más relevante futbolísticamente hablando. El concepto intensidad está relacionado con la velocidad como se mueve el balón, la velocidad en la toma de decisiones, la excelencia de los movimientos o la calidad en la ejecución de las acciones de partido. Si tenemos en cuenta que en el fútbol, ​​el “centro del universo” es el balón, ¿qué jugador se puede equiparar a la velocidad que se le puede dar a éste? 

Si bien es verdad que la intensidad en el juego requiere de un “estado físico” óptimo, en este sentido deberíamos hablar más bien de una buena preparación física, que de una buena constitución física. Porque la clave de un estilo de juego donde se pretende monopolizar la posesión, con el objetivo de generar espacios y provocar el error en los equipos rivales, radica en la movilidad constante de todos los integrantes del equipo. Y para ello, hay que estar muy bien preparado, tanto física como mentalmente. La velocidad en la ejecución de los pases y en la toma de decisiones depende exclusivamente de la calidad del jugador. Sin embargo, para hacerlo es necesario que todo el equipo esté en constante movimiento: los que están más cercanos a la pelota para dar soluciones a quien la tiene, y los que están más alejados para participar cuando el momento del juego lo requiera. A partir de ahí, el mayor o menor acierto individual de cada jugador debería hacer el resto.